No es ninguna sorpresa cuando la gente nos dice que cuidemos nuestra salud mental, ha pasado a ser un tema un poco “mainstream” del que se habla con mucha frecuencia, pero ¿ya no hay prejuicio sobre de ir al psicólogo?

Pues, realmente, no. En la actualidad, estamos expuestos a muchos puntos de un mismo tema; los que chocan los unos con los otros. Por un lado, el discurso mediático nos dice que nos tenemos que cuidar mentalmente, que nuestra salud y bienestar mental son clave para nuestro desarrollo de vida en diversos ámbitos. Sin embargo, ¿cómo se cuida uno de su salud mental, cuando estamos siendo bombardeados con información todos los días sobre que el mundo se va a acabar pronto, que no hay esperanza, la mitad de los países o están en guerra civil o en conflicto entre ellos, entre otros muchos ejemplos? Asimismo, ¿cómo podemos lidiar con la presión que tenemos de la universidad de sacar buenas notas con el fin de obtener un buen trabajo? Podríamos de igual manera tener en cuenta las expectativas de belleza que nos encontramos hoy en día, y el rol de las redes sociales a ala hora de afectar la autoestima y cómo se siente uno sobre su persona.

Nos dicen que lo superemos, que no le demos importancia a nada; como si todo fuera así de fácil. Como resultado, nuestra salud mental se ve deteriorada, y con ello, mucha gente llega a los consultorios de psicólogos buscando respuestas.

En las noticias siempre vemos casos de locos, y las películas y series tienden a hacer una mala representación sobre lo que es una sesión con un psicólogo. Hollywood tiende a mal representar mucho, como en el caso de los narcos; y esto ha creado un estigma social en contra del cuidado de la salud mental. Ojo, ir a terapia no es la única manera de mantenerse mentalmente sano, así como ir al gimnasio no es la única manera que tenemos de estar en forma. No obstante, definitivamente, es una herramienta que ayuda a las personas a afrontar todo aquello que no quieren. Puede que cada persona tenga tu propia representación de lo que es acudir a terapia, pero para es aceptar que necesitan ayuda; aceptar que necesitamos ayuda. Esto es algo humano y es perfectamente normal. Si lo pensamos, obtenemos ayuda diaria en forma de servicios: como tu profesor enseñándote una clase; cuando tus amigos te ayudan a estudiar; o cuando vas al gimnasio y te metes a una clase de pilates o tienes entrenador personal. De hecho, tener un entrenador personal tiene una gran connotación positiva: la gente puede pensar “¡Qué bien que esta persona quiere entrar en forma!”, entonces ¿por qué cuando tienes un entrenador personal mental, es decir, un psicólogo) y no físico, creamos tanto estigma?

Pedir ayuda es una de las cosas más humanas que hay. Al final, el psicólogo es una herramienta que los humanos hemos desarrollado para ayudarnos los unos a los otros. Cuidarnos de nuestro bienestar y balance mental y emocional es clave para poder disfrutar la vida. No tiene nada de malo querer soltarlo todo, ya sea en una sola sesión o en cuatro años de ir al psicólogo. Cada uno es diferente, y tenemos experiencias que nos definen: nunca dos personas que viven situaciones muy similares se van a sentir o reaccionarían igual ante una. El siglo XXI viene con muchos retos, y la vida se trata de ser feliz y disfrutar. Se puede ser feliz en esta época, solo hay que saber agarrar esa mano que se nos extiende y confiar en nosotros mismos.

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