La industria del cine, a nivel global tiene un valor de $136 mil millones de dólares e indiscutiblemente, el poder influyente que tiene es inmensurable. Esta industria cubre un gran rango de temas, desde guerras mundiales, dramas y biografías, hasta películas de niños. Dependiendo de que se esté poniendo de moda, Hollywood es capaz de adaptar su entretenimiento a los tiempos actuales. Se podría argumentar que esta industria cinematográfica es un poco oportunista, y esa cualidad es una parte de su gran suceso de hoy. Todos, en algún tiempo de nuestras vidas, hemos sido influenciados por algo que vimos en una película o en una serie. Los cineastas marcan eras. Sin embargo, ¿qué tan verídicos son todas las películas y series?

Últimamente han salido muchas series y películas sobre los narcos, y al igual que Hollywood, los narcotraficantes marcaron eras en América Latina. Narcos, La Reina del Sur, El Señor de los Cielos, Escobar, el Patrón del Mal entre muchas más forman parte de las “narcoseries” que se han popularizado. Estas series sin duda alguna, son entretenidas y nos llevan a mordernos las uñas y estar al tanto de lo que pasa; pero llegan a retratar de forma glamurosa a gente que no tiene ningún tipo de respeto por la ley o por su país, que además de desestabilizar política y económicamente uno o varios países, trafican substancias que son dañinas a la salud de uno. Como si fuera poco, un reducido número de gente sabe lo que conlleva traficar droga: toda la gente que es explotada en los campos donde se crecen las plantas, la gente explotada que lo trafica (conocidas como “mulas”), el tráfico de personas, la violencia, la facilitación de la corrupción, entre otros muchísimos aspectos.

El problema no es que las veamos, no tenemos por qué sentirnos culpables. No obstante, es preocupante cuando se llega a idolatrarlos. Ni Pablo Escobar ni El Chapo deberían ser vistos como ejemplos o modelos a seguir. Cabe decir que no es culpa del espectador que una vez que se haya apagado la pantalla y esté negra, se quede con el sabor de boca de que el protagonista era simpático, era carismático y de que el policía o el gobierno eran los malos. Esa es la magia de Hollywood: se especializan en retorcer las historias, y hacen ver a los narcotraficantes como hombres buenos y hombres de familia, pero con cierto humor retorcido pero agradable, inteligentes y hábiles. Son el resultado de unas circunstancias injustas lo que nos lleva a sentir lástima y hasta cierto punto empatizar con ellos. Además, estos personajes son comparados con “el malo” que suele ser un individuo encargado de la aplicación de la ley, que es retratado como injusto, que busca revancha y una justicia que antes lo ojos de la audiencia no es justa, y que es aún más retorcido que el personaje principal.

Como dicho anteriormente, boicotear estas series no es la solución; es verlas con uno ojo crítico y teniendo en mente que estas series y películas no reproducen la realidad con un cien por ciento de veracidad.

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