Feliz Halloween, monstruitos

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Fuente de la imagen: iStock / insta_photos

¿Sabíais que, antiguamente, se usaban nabos en lugar de calabazas? ¿Erais conscientes de que Halloween, el Día de Todos los Santos y el Día de los Muertos estaban relacionados? ¿Por qué la calabaza es el símbolo representativo de la festividad, aun cuando no asusta ni a los niños?

Halloween, a diferencia de lo que muchos podáis pensar, se origina en la cultura celta. Era una fiesta pagana denominada “Samhain” con la que despedían a Lugh, dios del sol. De esta forma, marcaban el final de las cosechas y del verano para dar lugar a un nuevo año celta, representando la muerte y el renacimiento. 

Durante la noche del 31 de octubre, se creía que la puerta entre el mundo astral y el de los vivos se abría. Así, se dejaba salir a los fantasmas que, durante la noche, deambulaban a sus anchas. 

La costumbre consistía en llenar un nabo con carbón ardiendo para ser utilizado como farola y así poder guiar a los fallecidos y espantar a los espíritus malignos. A su vez, los niños iban recogiendo presentes de vivienda en vivienda para entregárselos a sus dioses. Con el tiempo, pasaron a usar calabazas en lugar de nabos, puesto que estas eran más fáciles de tallar. Además, existía una alta concentración de calabazas en el país.  

Tiempo después, el Papa Gregorio IV transformó la festividad pagana “Samhain” en el Día de Todos los Santos. Por otro lado, en México se convirtió en el Día de los Muertos. Celebrándose el 1 y el 2 de noviembre, respectivamente, ambas fiestas aún muestran el respeto hacia la idea de la muerte. El nombre fue evolucionando hasta convertirse en el que conocemos hoy en día: Halloween

En esta tradición, cabe destacar la enorme influencia de los irlandeses y estadounidenses. En 1836, en un periódico irlandés, se publicó la historia de “Stingy Jack”. Era un hombre tacaño, borracho, pero muy astuto. Con sus elaboradas artimañas, logró que el Diablo prometiera que nunca se llevaría su alma al Infierno, sin saber que sería su ruina. Y para nuestra sorpresa, el Diablo mantuvo su promesa. Consiguió engañar al mismísimo diablo, ¿pero a qué precio? A Jack, debido a su comportamiento en vida, la entrada al Cielo le fue denegada. Lo único que recibió por parte del Demonio fue un farolillo fabricado con un nabo, en cuyo interior ardía una brasa eterna para alumbrar su eterno camino.

Esta historia popularizó las famosas Jack o’ lanterns en el día de la llamada All Hallows Eve. Junto a la famosa Leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving, en la que un jinete sin cabeza usaba una calabaza en su lugar para poder encontrar la original, la inofensiva calabaza se convirtió en el símbolo de Halloween. 

Otro misterio es por qué nos gusta tanto Halloween. Las razones parecen innumerables: los disfraces, trick or treat, el placer de pasar miedo, la decoración, el cine… ¿Cuáles son las vuestras?

Esta información (y más) se encuentra aquí.

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