120 escaños para el Partido Socialista (PSOE en adelante); 88 para el Partido Popular (PP); 52 para Vox. 35 para Unidas-Podemos; 13 para Esquerra Republicana de Catalunya (ERC); y 10 para Ciudadanos (C’s): Así ha decidido la ciudadanía española cómo ha quedado distribuido el hemiciclo por tercera vez. “Fragmentado”, “ingobernable”, “inestable” o “agravado” eran algunos de los calificativos que usaban los grandes periódicos del país en su Editorial para describir el nuevo panorama político español inaugurado por las urnas. Tras reconocer la dificultad incrementada que supone esta nueva disposición del Congreso, considero que esta jornada es una mezcla de sentimientos encontrados, los resultados eran tan “esperados” como “sorprendentes”.

En primer lugar, el pronóstico que realicé en Más elecciones, menos fe en la democracia es, atendiendo a los resultados, acertado. La incapacidad o, como muchos dirían, la incompetencia e ineptitud de la clase política española para negociar y ponerse de acuerdo para posibilitar la gobernabilidad de España está generando mucha desafección y apatía política entre la población. Según El Confidencial, la participación ha caído en esta jornada 6 puntos porcentuales respecto a las elecciones del 28A, situándose en el 69’87%. Es el segundo peor registro desde 1986 en la historia de la democracia española.

El bloqueo ha sido agravado ya que, aunque el PSOE haya vuelto a ser la opción política preferida por los españoles, de nuevo queda muy lejos de los 176 escaños que forman la mayoría parlamentaria. Una vez conocidos los resultados, tanto analistas y expertos como ciudadanos, coincidieron en que los resultados se traducirían fielmente al gobierno a través de una coalición entre el PSOE y el PP; una combinación nunca dada antes en nuestro país, pero quizás necesaria ante el apogeo del multipartidismo en España. Sin embargo, esta posibilidad fue ahogada en el momento en que el PSOE y Unidas-Podemos formalizaron un pacto que parecía completamente imposible en julio. En líneas generales, el pacto alcanzado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias pretende “impulsar un fuerte aumento del gasto público y una subida “progresiva” de impuestos en esta etapa de desaceleración económica” según El Mundo. Tras la firma del pacto, Podemos preguntó a sus bases si apoyaban la vicepresidencia de Pablo Iglesias en un gobierno de coalición con el PSOE y dicha consulta recibió un rotundo Sí del 97%. Sánchez e Iglesias ya han cerrado el reparto de ministerios y, por consiguiente, sólo quedaría ajustar el documento programático. Irene Montero presidirá el Ministerio de Igualdad, Yolanda Díaz presidirá el Ministerio de Trabajo (sin Seguridad Social) y Universidades sin Ciencias para En Comú Podem.

La caída libre de Ciudadanos, a diferencia de la falta de participación y la continuación de la situación de bloqueo, ha sido una de las grandes sorpresas para gran parte de España. Los naranjas han perdido 47 escaños en cuestión de 6 meses, quedándose con una mínima presencia de 10 escaños y perdiendo su posición de tercera fuerza política en el país. No sólo ha sido adelantada en escaños por Vox y Unidas-Podemos, sino que ERC ha recibido 3 escaños más que la formación naranja, lo que es sinónimo de una victoria del independentismo frente a fuerzas constitucionalistas como Ciudadanos. La dimisión de Albert Rivera fue precipitada por el pésimo resultado obtenido y provocó la disolución inmediata de la dirección ejecutiva. Al parecer, ahora conviven dos almas en el partido naranja: la continuista y la renovadora. Poca gente sabe cuál será el nuevo curso que Ciudadanos adoptará, pero muchos apuntan que seguirá la voz de Inés Arrimadas, quién parece tener más posibilidades de hacerse con el liderazgo del partido tras la partida de Rivera.

Finalmente, Vox fue el gran ganador de la noche. Santiago Abascal ha logrado duplicar sus votos en solo 6 meses, de 24 diputados a 52, se ha hecho con Murcia y Ceuta y ha ganado terreno en Andalucía. Vox se ha convertido en la tercera fuerza política de España, detrás de un PP que aumenta en escaños, aunque de forma lenta y progresiva. Actualmente, la dirección del PP se encuentra fragmentada sobre si posibilitar la presencia de Vox en la Mesa del Congreso. De acuerdo con el Mundo, si Pablo Casado “facilita que los de Santiago Abascal tengan hueco en el órgano de control de la Cámara Baja, cree que los debates sobre la propia labor de administración parlamentaria se escorarán y distorsionarán”.

Ahora, la atención la acapara la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno y el abanico de combinaciones aritméticas y políticas que la garantizarían. Todo apunta a que se va a dar el acuerdo para la primera coalición de izquierdas en España desde la Segunda República. Pronto comprobaremos si tiene lugar dicha gran coalición. Por el momento, si de algo podemos estar seguros, es que la repetición de las elecciones está ridiculizando cada vez más el valor de la participación democrática, ha dejado el mapa político más roto de lo que ya estaba y la polarización aumenta en España con la casi desaparición de Ciudadanos y el triunfo de Vox.

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