Estamos todos esperando el fin,
con la piel cubierta de rojo,
los oídos llenos de ruido,
y el cerebro dividido.

Estamos esperando el fin,
y nos encontramos justo en el medio,
entre papeles y libros,
entre falta de sueño y extra de grasa.

Estamos esperando el fin,
y contamos las horas muertas en el reloj,
las páginas hasta acabar los apuntes,
y los días hasta coger un avión.

Estamos esperando el fin,
y solo encontramos un túnel eterno,
con paradas constantes llenas de fechas límites,
llenas de pruebas de conocimientos.

Cada hora es una encrucijada:
Un momento más cerca de la libertad,
un momento más cerca de un examen,
una hora perdida.

Cada día es un extra de nervios:
Ahogándose en apuntes,
suspirando frente a exámenes
pensando en la familia.

Cada pensamiento es una máquina de tortura:
Dudando de si nos acordaremos de esa definición,
mientras contamos los días hasta el fin del semestre,
y nos sentimos culpables por procrastinar tanto.

Estamos todos esperando el fin:
El fin de un examen,
de un día de estudio,
de un semestre más.

Estamos todos esperando el fin:
Mirando el reloj,
haciendo planes,
estudiando.