El Covid 19 parece que es el único tema que obtiene reportajes, y sinceramente puede parecer negativo y tedioso. Es importante que durante estos tiempos sepamos la suficiente información como para saber cuáles son los hechos reales, y poder diferenciarlos de las especulaciones que todo el mundo está dando. Sin embargo, un aspecto de esta crisis que muy pocos medios de comunicación están cubriendo, es la situación de los inmigrantes. He escrito en “Una carta de esperanza a quienes ya la perdieron” que estamos en una situación privilegiada aquellos que nos podemos quedar en casa y que podemos llevar clases o trabajar online. No obstante, ¿qué ocurre con aquellos que no corren nuestra suerte?

Estados Unidos lleva la cabeza, siendo el país con mayor número de casos y muertos. Esta pandemia evidenció, aún más las fallas dentro del sistema sanitario, que bajo el Affordable Care Act, excluye a aquellos inmigrantes sin documentos que viven en la nación. ¿De cuántas personas podríamos estar hablando? The New England Journal of Medicine estima que unos 7.1 millones de individuos se están quedando sin un acceso básico a la salud, como poder llamar a un doctor.

Para la mayoría de las personas, los efectos del Covid 19 son “llevaderos”, es decir, que su condición es leve. Se puede fácilmente sobrellevar en casa, dejando que aquellos pacientes los cuales tienen condiciones que los hacen más propensos o susceptibles a esta enfermedad puedan tener camas en los hospitales. Por ejemplo, las personas de la tercera edad o gente con condiciones cardíacas. A pesar de que la mayor parte de los inmigrantes son jóvenes, hay una precondición de riesgo que está entre ellos: la diabetes. Los Latinos son el mayor grupo racial-étnico en los EEUU con mayor riesgo, siendo este un 22%. Las condiciones de los indocumentados son diferentes en cada país. En muchas partes de Europa, se encuentran en centros o casas comunes con estándares de vivienda sumamente bajos y con escasos niveles de limpieza e higiene. Mientras que esta situación también se ve en EEUU, se hacen muchas estimaciones de que por lo menos 8.3 millones de niños viven con un “no ciudadano” en casa, persona la cual no tiene acceso a un médico. Sin embargo, se nos estaba olvidando una parte de los irregulares: aquellos que no tienen casa.

No tener casa, y que el gobierno dicte leyes que obligan a la gente a quedarse en casa, suena un poco paradójico. En Francia, aquellos inmigrantes empezaron a escapar a el Reino Unido, donde miles fueron detenidos y muchos más fueron confinados en “centros de acomodación” dados por el gobierno, como gimnasios u otro tipo de espacios grandes. Las autoridades, para este entonces, no se habían dado cuenta de lo rápido que se expande el virus ni de la magnitud de las consecuencias fatales.

Esencialmente, la población indocumentada son una minoría que está siendo nuevamente marginada, pero que ahora más que nunca es importante que pueda formar parte de la sociedad y que estén bajo el amparo del gobierno. Ha llegado el punto que indiferente de la ideología de cada uno, estamos en una crisis humanitaria. Tenemos que evitar fraccionarnos como sociedad, para salir adelante porque juntos somos más fuertes.

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