En el mundo, la principal causa de muerte entre mujeres es el feminicidio, y el número de muertes en América Latina solo va subiendo. Éste no va a ser un artículo en donde se acribilla a un sector específico de la población por las situaciones que pasan; no, y tampoco buscamos resaltar a los culpables. El mero objetivo de este artículo es concientizar sobre un problema que afecta globalmente, con un enfoque en América Latina. Simplemente es el hecho de que, al vivir en España, no nos damos cuenta de muchos “privilegios”, porque son derechos y situaciones que damos por sentadas, como la seguridad y la integridad física. Esto no quiere decir que en Europa o en España no haya violencia contra la mujer o feminicidios, aunque esto es un asunto aparte. Empecemos, por definir qué es el feminicidio.

Es difícil definir un crimen en diferentes jurisdicciones, por ejemplo: homicidio no es definido de la misma forma en el Código Penal mexicano que en el argentino. A pesar de que el resultado es el mismo, hay muchos elementos que pueden variar. Un caso similar pasa con el feminicidio, puesto que hay pocos países que reconocen el feminicidio como un crimen, entre ellos Brasil. Debido a esto, se puede usar una definición un poco más internacional como la de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que define feminicidio como:

“El asesinato intencional de una mujer por el hecho de ser mujer, pero las definiciones más amplias abarcan todo asesinato de una niña o una mujer”.

Por el mismo hecho de que es difícil definir un crimen, o simplemente no está bien definido o cubierto por la jurisdicción, las cifras pueden ser cuestionadas en cuanto a su veracidad. Sin embargo, siguen siendo igual de estremecedoras. Alrededor del mundo, 137 mujeres son asesinadas por día por su cónyuge, y en realidad en esta región del mundo, solo 15 países tienen cifras sobre este crimen dentro de los cuales se estima que entre el 2010 y el 2017 se asesinaron 7227 mujeres, un total de 1204 anualmente, 100 mensuales y 3 diarias. Tres mujeres mueren en América Latina a diario por el simple hecho de ser mujeres. ¿Por qué?

Esa es la pregunta del millón de euros. ¿Por qué pasa esto? En realidad, no es una sola razón, es plurifactorial y multidimensional. Sin embargo, la cultura, como dice la sudafricana Diana Russell, juega un gran rol en esta “masacre de goteo”. Pero no todo está perdido.

Sí, hay un problema enorme afectando millones de vidas, pero todavía queda esperanza de mejorar la situación. El primer paso es la consciencia. Al leer este artículo, ya estás haciendo la diferencia, porque el conocimiento es poder. El segundo, es la legislación y la disponibilidad de herramientas gubernamentales en las que las mujeres puedan confiar y usar como apoyo para combatir la violencia. Es imperativo que estas herramientas estén al alcance de todos y todas, pero antes es importante que todos sepamos nuestros derechos y deberes como ciudadanos por medio de la educación. Todo esto se dice más fácil de lo que se hace, pero si queremos cambiar la situación es por medio del ejemplo, el cambio tiene que empezar el cambio por nosotros.