A ella.
Sus paredes de piedra me protegen.
Su aire fresco me contiene.
Su gente me contenta,
y con su gentileza no me estresa.

A ella.
Con su atardecer se refleja
su esplendor y alegría.
Con sus calles se transmiten,
su historia y energía.

Oh mi Segovia, ¡cuánto te extraño!
En estos tiempos de recuperación.
Una nostalgia me acecha.

Espérame con un cochinillo en la mesa
en tu Alcázar con mucha riqueza,
y yo te recibiré como una princesa.

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