Últimamente, muchas cosas están aconteciendo en América Latina, y a veces no entendemos por qué o ni siquiera que está pasando. El viernes 8 de noviembre, el ex presidente brasileño, Luiz Ignácio da Silva, mejor conocido como Lula, fue liberado de la cárcel federal de Curitiba, después de haber servido 580 días. Pero, ¿quién es Lula? ¿Por qué estaba en la cárcel y qué pasa ahora?

Lula fue el presidente de Brasil de 2003 a 2011 por parte del Partido de los Trabajadores. Mientras que se podría discutir sin fin si la presidencia de Lula fue buena o no, es indiscutible del daño que hizo al país debido a los crímenes que cometió. Lula fue encarcelado por bajos cargos de lavado de dinero y corrupción pasiva. Este último definido bajo leyes penales brasileñas, como la aceptación de un soborno por un servidor público. En 2014, comenzó la “Operación Autolavado”, el que involucró a la policía federal en actos de los crímenes antes resaltados.

En cuanto a la penalización por sus actos, fue condenado a 9 años y 6 meses por el juez Sérgio Moro, sin embargo, Lula seguía libre esperando la apelación. Malas noticias llegaron para el ex presidente cuando el 24 de enero del 2018 el panel de tres jueces de la Corte Regional Federal de la cuarta región decidió unánimemente no sólo reafirmar la sentencia de Moro, sino también incrementar la sentencia a 12 años. El ex presidente inició a servir su sentencia el día 7 de abril, y el 31 de agosto de ese mismo año anunció su candidatura a la presidencia, que fue descalificada bajo leyes nacionales. El Comité de Derechos Humanos de la ONU presentó una solicitud para que el gobierno federal dejará a Lula ejercer su derecho político a postularse en la contienda presidencial, que fue denegada.

La razón detrás de la liberación de Lula se debe a que la Corte Suprema declaró que una persona no puede ser encarcelada, hasta que todas las apelaciones posibles se hayan agotado. Ahora, está en la última apelación, si la pierde, irá de regreso a la cárcel. Cabe remarcar que, debido a su récord criminal, por el momento no es elegible para un cargo político. Sin embargo, Lula tiene la esperanza que la Corte Suprema decida a su favor y elimine los cargos penales que le previenen de presentarse por una cuarta ronda en la presidencia.

Son muchos los factores a considerar, y hay muchos puntos de vistas válidos ante una situación tan plurifactorial y diversa como esta. Lo más importante es que el principio de la legalidad sea respetado, y por más imposible que sea, no sea un juicio político influenciado por factores externos y políticos, y que los jueces se enfoquen en los hechos y el desenvolvimiento de ellos.

 

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