Trump, el culpable inocente

El pasado 6 de enero, Estados Unidos atravesó un antes y un después en su política nacional y en su historia. Después de haber vociferado durante un poco más de dos meses que las elecciones le habían sido robadas, Donald Trump no consiguió que el Congreso americano detuviera la certificación de la victoria de Joe Biden. Así, motivó e impulsó a sus partidarios para que marcharan al Capitolio para protestar y detener la certificación. Lo que pasó después es conocido por propios y extraños puesto que se trató de un acontecimiento único: el primer asalto al Capitolio desde la quema de Washington en 1814. 

Bajo este contexto, tan solo una semana después del asalto, la oposición Demócrata presentó una moción en la Cámara de Representantes para iniciar un juicio político en contra de Trump. Una vez aprobada la moción, Donald Trump se convirtió en el único presidente de la historia estadounidense en ser enjuiciado políticamente 2 veces. 

No obstante, para este segundo proceso de destitución, el contexto era totalmente distinto; pues, si se llevaba a cabo sería una vez Trump ya no fuera presidente. Esto ocasionó diversas opiniones legales, aunque en su mayoría, coincidían en que el impeachment no se restringe si el acusado hubiera dejado el cargo en un tiempo anterior al juicio político. Mitch McConnell, Republicano y Líder de la Mayoría en el Senado (116º Congreso), incluso llegó a argumentar que llevar a cabo el juicio político días antes de la posesión de Biden – el 20 de enero – implicaba convocar al Senado para una sesión extraordinaria, algo que no aprobaba. 

De este modo, si bien el impeachment fue aprobado en la Cámara de Representantes una semana antes de que la administración de Trump terminara su mandato, el juicio político ante el Senado debía llevarse a cabo una vez entrara Biden a la presidencia. Por lo tanto, el Senado dio por empezado, el 9 febrero, el juicio político contra el expresidente.

Ahora, cabe recalcar que, para que Trump fuera culpable, se necesitaba un voto condenatorio que constituyera una mayoría equivalente o superior a dos tercios del Senado (67 senadores). Entendiendo que el 117º Senado está compuesto por 50 demócratas (2 son independientes con tendencias demócratas) y 50 republicanos, la oposición debía convencer a 17 republicanos para que votaran en contra de Trump; un escenario bastante complicado. No obstante, debido a la cobertura mediática y a las implicaciones de que el presidente alentara a un asalto al Capitolio, algunos consideraban que los demócratas sí lograrían obtener la mayoría necesaria.

Una vez empezado el juicio, la evidencia en contra del expresidente no dejaba de sorprender a todos, incluso a los republicanos. Las cámaras de seguridad demostraban videos de senadores como Mitt Romney corriendo en dirección contraria a la muchedumbre; otros evidenciaban el suplicio del gabinete de la Presidente de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi, por que llegara ayuda mientras se escondían en una sala de reuniones. Del mismo modo, otra serie de videos demostraba la valentía del Oficial Eugene Goodman que, sin ayuda, logró desviar a la aglomeración de manifestantes para que los congresistas que no se habían refugiado todavía, lo hicieran. En testimonios recogidos por las autoridades, varios de los arrestados manifestaron que de haber capturado al vicepresidente Pence y a la líder Pelosi, probablemente los hubieran matado. 

Por el otro lado, el argumento de los abogados de Trump se basaba en que el juicio era inconstitucional por el simple hecho de que el acusado ya no se encontraba en el cargo. Además, atacaron a los demócratas por ser hipócritas tras que la vicepresidente Kamala Harris exhortara al Congreso a que “peleara con todas sus fuerzas”. También objetaron todas las alegaciones respecto a la participación de Trump en las protestas ya que, según ellos, nunca los incitó a la violencia y simplemente pidió que impidan un fraude electoral. Estos argumentos fueron ampliamente criticados por medios de comunicación en todo el país, incluyendo a Fox News, quienes catalogaron a los abogados y a la defensa de Trump como caóticos, patéticos y catastróficos.

Sin embargo, en el voto final del 13 de febrero, Trump fue declarado inocente del delito de incitación a la insurrección después de que tan solo 57 senadores votaron “culpable”, quedándose a 10 votos de la mayoría necesaria. El Líder de la Minoría en el Senado, Mitch McConnell, argumentó que, si bien había votado a favor de la absolución, Trump era responsable, tanto en la parte moral como en la práctica, de los eventos del 6 de enero y que todavía quedan las vías judiciales civiles y penales por recorrer. Este argumento fue replicado por varios republicanos más que también votaron a favor de la absolución.

Entonces, si la mayoría de los republicanos piensa igual que McConnell, ¿por qué no votaron a favor de condenar al expresidente? La respuesta es simple, porque es política. Cuando McConnell y el resto de republicanos votaron a favor de la absolución, no fue a favor de la absolución de Trump sino del partido republicano. Por eso, cuando mencionan que quedan las vías civiles y penales por intentar, toman en cuenta que éstos son procesos totalmente ajenos a la política, en los cuales el partido no está bajo escrutinio público, sino el expresidente a título personal. De haberlo sentenciado como culpable, Trump se habría convertido en el primer presidente en la historia en ser sentenciado, dejando un precedente imborrable y deshonorable para el partido Republicano.  

Bajo el microscopio, esta absolución no ha sido conseguida en defensa a Trump, pues sus partidarios cada vez parecen menos, y los que en su momento le defendían a capa y espada hoy bajan las cabezas y admiten sus comportamientos inaceptables. Que si ¿esta absolución le permite a Trump seguir activo en la política? Sí, pues con esta sentencia tiene la vía libre para lanzarse a la presidencia en 2024. Que si ¿Trump fue el centro mediático de este juicio político? Pues claro, él era el acusado. 

Para los republicanos, sin embargo, no solo se juzgaba a Trump sino al partido como tal. Y, bajo estas circunstancias, un fallo en contra del expresidente habría representado una estocada definitiva para el partido que intentará recuperar la Casa Blanca en 2024, después de haber tenido el poder únicamente en 1 de los últimos 4 períodos presidenciales.