Cuando en 1859 Charles Darwin publicó su tan afamada obra, “El origen de las especies”, Galápagos también saltó al estrellato; pues, el científico inglés basaba sus descubrimientos en lo que había visto en el archipiélago, hoy ecuatoriano. Desde entonces, las Galápagos han gozado de reconocimiento internacional por su biodiversidad y por sus contribuciones a la ciencia. Es así como, en 1976 fueron designadas Patrimonio Natural de la Humanidad, en 1984 Reserva de la Biósfera de la UNESCO, y sitio Ramsar en 2001, con el fin de protegerlas y darles el mantenimiento necesario.

A pesar de su distancia y lejanía al Ecuador continental, el archipiélago siempre ha estado sujeto a regulaciones de mantenimiento con el fin de preservar su condición natural de la mejor manera. Sin embargo, hay quienes pretenden aprovechar su biodiversidad y riqueza natural para el comercio ilegal de especies protegidas.

Puesto que las islas Galápagos se encuentran a casi 600 millas de distancia de la parte continental del Ecuador, existe un corredor de aguas internacionales de 200 millas entre el archipiélago y el continente por donde pueden circular buques sin necesidad de solicitar permisos a las autoridades ecuatorianas. Es ahí donde en más de una ocasión las autoridades ecuatorianas han alertado sobre la presencia de buques con bandera china pescando especies endémicas en el archipiélago. En el 2017, el gobierno ecuatoriano confiscó un barco identificado como chino, después de que este hubiera ingresado en la zona económica exclusiva (ZEEs) de las islas.

En esta ocasión, no se trata de un barco, sino de 260 que amenazan no solo a las Galápagos sino al medio ambiente mundial, puesto que varios residentes galapaguenses han reportado, a través de redes sociales, la llegada de desechos plásticos con identificación china a las orillas de las diferentes islas. 

Esta semana las autoridades ecuatorianas reportaron que las embarcaciones han apagado sus localizadores; maniobra usualmente realizada para invadir ZEEs sin ser detectados. Ante este suceso, el presidente Lenín Moreno solicitó a dos expertos, Yolanda Kakabadse –ex presidente de la WWF– y Roque Sevilla –ex alcalde de Quito, hoy dedicado al turismo sostenible– conformar un grupo y diseñar un mecanismo apropiado para defender la soberanía del archipiélago frente a los invasores. Asimismo, celebridades como el actor Leonardo di Caprio o el futbolista ecuatoriano Antonio Valencia han hecho un llamado al gobierno y a la gente de todo el mundo para hacer respetar la biodiversidad y riqueza natural del planeta.

Si bien los buques podrían estacionarse afuera de la ZEE, evitando así entrar en territorio soberano, lo cierto es que la fauna silvestre de Galápagos no hace distinción entre aguas internacionales y territorio ecuatoriano. El utilizar un vacío legal, como el que se presenta gracias al corredor de aguas internacionales, para realizar actividades ilegales no solo no es ético, sino que también demuestra el poco valor que se le da a la preservación del medio ambiente. Por eso, a los invasores esta vez les decimos: ¡Con Galápagos no te metas!

 

 

 

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