Los últimos meses, semanas y días nos han demostrado que la vida nunca deja de cambiar. Estamos acostumbrados a formar parte de una sociedad y pensamos que todo lo que la conforma seguirá de la misma manera a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, momentos extraordinarios como el que actualmente vivimos, nos han demostrado que esta idea es errónea. Vivimos proyectando cambios en un futuro a largo plazo primordialmente, hacemos de estas ideas planes y no somos capaces de llevar esas proyecciones a la vida real, hasta que se vuelven requisito.

La actual pandemia ha traído consigo efectos irremediables en la mentalidad de las sociedades, principalmente en la forma en la que implementan soluciones para superar una crisis. Un claro ejemplo es el uso de tecnologías en nuevos rubros y su implementación en nuevas áreas. Por consiguiente, la revolución tecnológica se ve cada día más cerca. La innovación y el desarrollo llegaron a reemplazar actividades, que nunca imaginaríamos tomarían por completo, como lo es la educación y el trabajo, y eso que solo es el inicio. Los cambios recientes en la tecnología ciertamente marcarán un antes y un después en el mundo en el que vivimos. Nunca más será normal lo que hace un par de meses solía serlo, sin embargo, los logros y las nuevas tecnologías se considerarán parte de nuestra nueva normalidad, y por ende, todos lo verán como algo cotidiano y de mucho más fácil acceso. Atravesamos un momento de cambios que apasiona e ilusiona a muchos en el mundo, nos enfrentamos a la verdadera era de la evolución e innovación.

Estamos en el inicio de una nueva transformación, no sólo en cuanto a cambios tecnológicos, sino que también estamos próximos a ver cambios sociales. Anteriormente pensábamos que la tecnología no haría notar un cambio tan rápidamente, al contrario, que sería una transición de cambios paulatinos. Sin embargo, con estas nuevas situaciones, podemos estar más seguros de que los avances tecnológicos han llegado para quedarse, y probablemente para adueñarse de los humanos. Y no es hablar de un futuro cercano ni mucho menos, todos estos cambios están a la orden del día. Por ejemplo, la educación, de un día para otro cambió drásticamente.

Como alumnos, acostumbrábamos a asistir a la escuela y convivir con nuestros compañeros, amigos y maestros. La crisis no nos permitió más esta interacción y una migración inminente a plataformas online tuvo lugar, arrastrando consigo la convivencia personal. Sin embargo, no solo fue la educación la que verdaderamente cambió, todos los aspectos y disciplinas de nuestras vidas cambiaron precipitadamente, y seguirán migrando hacia soluciones tecnológicas y fáciles de aplicar. En otras palabras, tendrán un antes y un después marcados por la pandemia.

La raza humana está próxima a darse cuenta de que lo esencial para poder resolver los problemas mundiales será la tecnología. En un futuro cercano, miles si no es que millones de trabajadores tendrán que migrar a nuevas áreas de oportunidad, y eso no es necesariamente malo, con experiencias reales podemos ver que los cambios son buenos y que podemos mejorar siempre para llegar hacia donde queremos como sociedad y mundo.

Tiempos extraordinarios ameritan soluciones extraordinarias. Estamos en una de las primeras etapas de muchas futuras crisis y debemos entender que nuestro funcionamiento como raza humana debe de ir directamente ligada a la tecnología. Este, sin duda fue el momento preciso para acelerar este cambio, el comercio, las relaciones y todas las nuevas profesiones dependerán de nuestra capacidad de adaptación. La nueva transición tecnológica está aquí y no hay nada que podamos hacer al respecto. Aprendamos a comunicarnos con las tecnologías y a sacar lo mejor de ellas, a fin de cuentas, nosotros vamos a ser los que necesiten más de ellas.