Habiendo previamente expresado mi opinión personal sobre la charla con los 10 ex combatientes de las FARC en Un faro de esperanza, sentí conveniente explorar las opiniones de aquellas personas que también tuvieron la oportunidad de estar con ellos, y que al ser de otras nacionalidades podrían tener una perspectiva diferente. Por ello, decidí entrevistar a otros dos compañeros que asistieron a la charla, para así aprovechar las ventajas de perspectivas frescas.

 

La primera entrevistada es una estudiante de último año del doble grado en Administración y Relaciones Internacionales, que asistió al encuentro con los exguerrilleros ya que este conflicto y el Acuerdo de Paz siempre le han causado interés. Ella es de la India, pero es importante resaltar que tuvo la oportunidad de hacer su intercambio en Bogotá y por ello, ha tenido contacto con este tema. En su entrevista, pude observar que en general, ella comparte la esperanza de que los acuerdos tienen un futuro, pero sólo si se garantiza una buena implementación.

Usted estuvo en la charla con los excombatientes de las FARC. Como extranjera, ¿les creyó su compromiso hacia la Paz?
R.S: Aunque creo que ellos alcanzan a dimensionar muy bien los horrores que han causado, y que entienden el dolor que han impartido, también creo que ellos si creen que el proceso de paz es un compromiso de dos partes. No se puede esperar que ellos sean los únicos que se comprometan. El gobierno tiene igual responsabilidad.

Cuando ellos hicieron su presentación y hablaron del arrepentimiento, ¿usted, como extranjera, sintió qué era verdadero?
R.S: Yo creo que ellos creían fuertemente en la causa por la que estaban luchando; y creo que todavía lo hacen (no se les ve remordimiento acerca de sus motivaciones). Sin embargo, sí vi que dieron una sincera disculpa a quienes sufrieron por la violencia que ellos ocasionaron.

Usted ha vivido en Colombia durante un tiempo. ¿Cómo describiría el sentimiento que tienen los colombianos hacia los Acuerdos de Paz?
R.S: Diría que la opinión está muy dividida. Conocí gente que no estaba de acuerdo con el Acuerdo, y que lo que querían era justicia punitiva. Al mismo tiempo, también conocí gente que simplemente quería que la violencia (que ya se había normalizado entre la sociedad) terminara, y creían que el acuerdo les brindaría esto.

Si usted fuera una víctima directa (usted o un familiar), ¿le daría el perdón a las FARC? ¿Aceptaría sus disculpas?
R.S: Me gustaría creer que tengo la fortaleza para perdonarlos, pero siendo totalmente honesta, no creo sería capaz de hacerlo.

¿Cómo ve usted desde fuera el Proceso de Paz en Colombia? ¿Cómo lo retratan los medios de comunicación que usted lee y los de su país?
R.S: Creo que hay muchas cosas que se pudieron haber hecho mejor, y creo que si el proceso de paz va a ser exitoso, el gobierno y las FARC deben comprometerse con él para poder formar algo semejante a la confianza entre ambos. Creo que sí era un paso necesario y en la dirección correcta para terminar toda esa violencia que el país vivió. No he visto que los medios de comunicaciones internacionales le hayan puesto tanta atención al proceso como se merece (aparte de los días en los que se votó el referendo).

¿Considera que el proceso de paz actual de Colombia y la disidencia surgida por los incumplimientos del Estado, podría realmente traer una paz total al país?
R.S: Como dije en mi respuesta anterior, creo que hay esperanza siempre y cuando haya compromiso por ambas partes (Gobierno y FARC), y alguna relación de confianza entre ellas. Entiendo que esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero si no podemos ni siquiera creer que un futuro pacífico es posible, ¿entonces qué nos queda?

Por último, ¿qué pensó de la interacción entre los excombatientes y los colombianos que estaban en la sala durante la charla? ¿Sintió alguna especie de incomodidad? ¿O por el contrario integración?
R.S: Pude sentir que había bastante tensión en la sala y que las emociones estaban alteradas. Había una especie de actitud defensiva por parte de los excombatientes en términos de lenguaje corporal. También sentí una rabia sutil por parte de los estudiantes colombianos. Fue muy evidente que ambos venían de partes diferentes del conflicto. Habiendo dicho esto, también creo que hubo un ambiente de comprensión por parte de algunos estudiantes, pues se sentía que querían apoyar los esfuerzos que estos excombatientes han hecho a nivel personal para acogerse a los tratados de paz.

 

El segundo entrevistado es un estudiante de segundo año del doble grado en Derecho y Relaciones Internacionales. Nació en Estados Unidos, es hijo de padres alemanes y ha tenido la oportunidad de vivir en varios países de Europa. En general este estudiante, a pesar de tener algo de fe en el proceso, aún tiene dudas sobre él. Al parecer, tras haber escuchado de primera mano a estos excombatientes, sólo le generó más escepticismo.

Usted estuvo en la charla con los excombatientes de las FARC, como extranjero, ¿les creyó? ¿Les creyó su compromiso hacia la Paz?
S.S: De los que estaban ahí, a algunos sí les creí, pero a otros no. Se notaba que algunos de ellos de cierta forma añoraban sus años en las FARC y que tenían algún resentimiento hacia todo el Proceso de Paz. Me llamó la atención que el primero que habló, que pidió disculpas y dio un discurso inspirador, fue al que todos le creyeron. ¡Pero yo no! No respondía las preguntas a fondo, no mostraba emociones. Se notaba que su discurso estaba preparado. Uno de ellos, sí daba respuestas honestas, pero se notaba que tenía más para decir. Al final, no sabemos si alguno de ellos cometió algún crimen horrible en persona.

Cuando ellos hicieron su presentación y hablaron del arrepentimiento, ¿usted cómo extranjero sintió que era verdadero?
S.S: Creo que ellos han sufrido y que también han perdido muchas cosas. Ambos lados del conflicto tienen razón, y entiendo cada uno de los puntos que hicieron. Entiendo el razonamiento que usaron para crear las FARC, pero no estoy de acuerdo en la manera en la que lo llevaron a cabo.

Usted tiene ascendencia alemana, y sabemos que este país ha sufrido guerras, pero también ha vivido la paz. ¿Sus abuelos vivieron la guerra? ¿Cree que la han superado?
S.S: Mis abuelos vivieron ambas guerras con sus respectivas atrocidades y consecuencias. Les tocó pasar hambre, y les tocó vivir la crisis socioeconómica y migratoria. Mi padre no alcanzó a vivir la segunda guerra mundial porque nació justo después, pero mi tío sí y a él le tocó pasar por aquel momento en el que se racionaba la comida. Creo que toda esta situación les pasó factura, pero debo aclarar que mi familia vivía en la Alemania Occidental y para ellos fue al final más fácil recuperarse, que para aquellos que vivían en la Alemania Oriental que estaba bajo control de la Unión Soviética.

Si usted fuera una víctima directa (usted o un familiar), ¿le daría el perdón a las FARC? ¿Aceptaría sus disculpas?
S.S: Creo que no tendría la fortaleza de darles el perdón. Aunque me parece importante que ellos se disculpen, no creo que brindarles el perdón sea tan fácil.

¿Cómo ve usted desde fuera el Proceso de Paz en Colombia? ¿Como lo retratan los medios de comunicación en su país/o los que usted lee?
S.S: Los medios lo muestran como algo muy idealista, no muestran tanto lo difícil que es implementar un acuerdo así. También me parece que los gobiernos no se han pronunciado mucho porque al fin y al cabo sabemos que cualquier pronunciamiento por parte de un gobierno puede significarse como una movida diplomática de muchas maneras. Entonces creo que por ese lado ha habido mucho silencio porque los países saben qué es lo que les conviene.

De todo lo que escuchó durante la charla, ¿qué fue lo que más le llamó la atención?
S.S: No me gustó que la charla se centrara en el producto que estaban vendiendo (el café), pues al final la charla se politizó y todo se desorganizó un poco. Creo que los organizadores debieron haber sabido desde un principio que la charla se iba a politizar, pues la promocionaron por medio de la escuela de Relaciones Internacionales. No podían esperar que sólo se discutiera sobre el café…

Como lo recordará, al final de la charla tuvimos una conversación personal con uno de los ex combatientes que nos contó que a los 9 años se enlistó con las FARC. ¿Cree realmente que un niño de nueve años se va a la guerrilla por voluntad propia o porque no tenía más alternativas, o porque la intervención que le hicieron surtió efecto y se enlistó?
S.S: La verdad es que no le creo que haya tomado una decisión como esa a los 9 años, pues a esa edad creo que los humanos no tenemos un razonamiento avanzado. Seguramente se enlistó porque vio que sus compañeros también lo hacían, y porque había crecido con la presencia de las FARC en su entorno.

¿Considera que el proceso de paz actual de Colombia y la disidencia surgida por los incumplimientos del Estado, podría realmente traer una Paz total al país?
S.S: Tengo la esperanza de que el acuerdo traerá la paz, pero sé que escribir un Acuerdo de Paz es fácil, pero la implementación es lo difícil. ¡Creo que una gran parte de todo esto es la fe que le pongan los colombianos! Si los colombianos como ciudadanos no creen, será difícil implementarlos.

Luego le hice una pregunta relacionada con la Iglesia Católica y básicamente le dije que creo que los acuerdos de paz tienen un componente religioso importante, porque al fin y al cabo giran alrededor de un elemento central en el catolicismo: el perdón. Sobre esto, S.S comentó: Creo que la iglesia católica puede ser un aliado interesante para el proceso, pues puede ayudar a la comunidad a pensar sobre el perdón y a seguir adelante. Eso sí, una cosa es perdonar y otra es permitirles no paguen sus deudas. ¡Los líderes deben responder por sus acciones, sin impunidad alguna!

¿Qué pensó de la interacción entre los excombatientes y los colombianos que estaban en la sala durante la charla? ¿Sintió alguna especie de incomodidad? ¿O por el contrario integración?
S.S: Se notaba claramente quienes están alineados hacia la derecha y quienes más hacia la izquierda. Se notaba quiénes habían sufrido pérdidas personales y quienes no. La interacción en general fue pacífica, pero creo que muchos de los excombatientes habían practicado sus discursos. Sentí que los colombianos no estaban del todo satisfechos con la charla.

 

De acuerdo con las respuestas dadas por los entrevistados podría concluir que, si bien el proceso de paz en Colombia fue un paso importante y que el país siente actualmente un Estado de Paz con inquietudes, estas se deben básicamente a la falta de confianza. Ni el Estado ni las FARC, han podido todavía generar esta confianza mutua, pero lo que sí hay para todos, según ellos, es esperanza de que al final se limen las asperezas y la paz real llegue a esta hermosa nación.

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