“La Pinta, La Niña y La Santa María” “Cristóbal Colón descubrió América en 1492”: Eso era lo que un estudiante promedio de Costa Rica aprendía cada año para su examen de Estudios Sociales desde primaria hasta el último año de secundaria. A parte de esto, nos hacían aprender sobre los beneficios que los conquistadores trajeron a América como el trigo, olivos, lentejas, rábanos, espárragos, zanahoria, espinaca, azúcar, manzanas y cítricos. También, como la lengua castellana, el cristianismo y las enfermedades venéreas le agregaron una estructura a nuestra sociedad. Todo esto, a cambio de oro, recursos naturales, papas y maíz.

Los pensamientos de todos los niños eran: “¡Buaj! ¡¿Te imaginas de lo que sería de nuestras vidas sin todos esos productos de la conquista?!” Hasta ahí llegaba el pensamiento crítico. No se nos informaba nada más. Cristóbal Colón nos había descubierto, y antes de eso, éramos un misterio. Jesús no había llegado a nuestra tierra.  Si Colón nunca hubiera llegado, tú, querido lector, no hubieras podido estar leyendo esto. Primero, porque yo no existiría. Soy el epítome de una mestiza. Mi madre es de Costa Rica y mi padre de Italia; soy el producto de una conquista también. Aunque, en realidad, todos los somos: una conquista de amor.

Cuando los españoles llegaron, no podían crear una sociedad occidental basada en una estructura tribal de los nativos, ya que los colonizadores tenían el deber de imponer sus creencias y desechar la forma en la que siempre habían convivido los indígenas: una sociedad sin sentido de la propiedad privada y de una jerarquía. Una madre Maya, cuando quedaba embarazada, tenía relaciones sexuales con todos los hombres de la tribu para cada miembro de la tribu fuesen padres del futuro bebé. Esto significa que el bebé tendría todas las buenas cualidades y los beneficios de cada uno de los hombres de la tribu, y sería tratado como un semejante, teniendo la libertad de obtener cualquier puesto importante en un futuro: desde chamán, cazador o padre.

Esta estructura social, era vista con mal ojo desde una perspectiva conquistadora, ya que la Iglesia no permite la poligamia. Por ende, tuvieron que buscar una alternativa más fácil para poder diferenciar los roles de cada persona y finalmente llegar a crear una jerarquía basada en el color de la piel. Los españoles representaban los blancos que eran los más poderosos bajo el mandato de la Corona y la Iglesia. Luego, estaban los mestizos de piel morena clara, que eran los hijos de un español con una persona indígena. Por debajo de los mestizos, estaban sus propias madres y descendentes: los indígenas. Finalmente, los que representaban la clase más baja sin derechos: los negros. Los negros fueron traídos desde África porque ya los colonizadores habían matado a tantos indígenas, que tuvieron que buscar una nueva mano de obra. Las colonias europeas en África, transportaron a millones de esclavos y los trataron con irrespeto y tortura diaria saqueando el oro que se adueñaron los colonizadores de América.

Si los españoles nunca hubiesen llegado a América, no tendríamos democracia, burocracia, iglesias, ni estas palabras escritas en español. Si los españoles nunca hubiesen llegado a América, la influencia africana nunca afectaría la música latina de hoy en día. Si los españoles nunca hubiesen llegado a América, el racismo no existiría. Si los españoles nunca hubiesen llegado a América, yo no hubiera existido.

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