América Latina y el Caribe han superado en total los 25 millones de infecciones por covid-19 en medio de un avance sin precedentes de la pandemia que ha llevado a la medida restrictiva más severa por parte de algunos países. 

Más de 100 días desde las primeras vacunas Covid-19 en América Latina, la pandemia todavía está resurgiendo peligrosamente en algunas áreas. La reciente batalla de la región con el coronavirus sigue marcada por disparidades, con algunos países que se jactan de tendencias positivas de vacunación mientras que los hospitales en las naciones vecinas colapsan bajo oleadas de nuevos casos.

Particularmente preocupantes son las altas tasas de mortalidad por Covid-1 en Brasil, Perú, Chile y Paraguay, una señal probable de que los sistemas de salud locales se están extendiendo más allá de su capacidad.

“La mortalidad aumenta cuando esto sucede porque los pacientes tienen dificultades para encontrar la atención que necesitan y los trabajadores de salud están sobrecargados al atender a demasiadas personas a la vez”, dijo la semana pasada la Dra. Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud.

Incluso en países con sólidos lanzamientos de vacunas, el acceso equitativo a las vacunas que salvan vidas está lejos de la norma, y ​​los funcionarios de salud aquí temen que una nueva ola de la pandemia está ganando impulso a partir de nuevas variantes contagiosas y, con demasiada frecuencia, un enfoque gubernamental relajado para imponer distanciamiento social. Chile cerrará todas sus fronteras a partir del lunes a pesar de una prolífica campaña de vacunación, mientras los registros de contagios diarios en Perú o muertes en Uruguay continúan dando alarmas.

En Chile, que ya ha vacunado al 24% de la población objetivo con dos dosis y avanza más rápido que en América Latina, en los últimos días se han registrado las peores cifras de contagios desde el inicio de la pandemia. En este contexto, las autoridades anunciaron el jueves que cerrarán las fronteras de lunes a abril. En total, el país superó el millón de contagios y las 23.000 muertes.

La situación también se agrava en Ecuador, donde se ha declarado el estado de emergencia durante 30 días en varias provincias, ante un pronunciado aumento de contagios. Estas nuevas infecciones se deben en parte a las nuevas variantes del virus, que afectan a sectores de la población hasta ahora más conservados y agravan los síntomas de algunos, según el gobierno. Continuará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 11 de abril, con el fortalecimiento de las medidas de seguridad sanitaria.

Por su parte, Uruguay, hasta hace poco considerado un ejemplo en el manejo del COVID-19, registró 35 y 32 muertes por covid-19 el jueves y viernes respectivamente, dos registros diarios, con muertes que superan las 1.000 desde el inicio del brote. Sin embargo, la administración del presidente Luis Lacalle Pou aboga por la “libertad responsable”, mientras se resiste a la presión de los opositores para imponer restricciones. En Uruguay, casi el 20% de la población ya ha sido inoculada con la primera o segunda dosis de CoronaVac o Pfizer.

La OPS ha advertido que esta segunda ola podría ser más extensa que la anterior, particularmente debido a la expansión acelerada de la variante brasileña. La situación es cada día más insostenible, particularmente en Brasil, que hoy se ha convertido en el epicentro de la pandemia y tiene un récord promedio de 2.000 muertes diarias. Con un sistema de salud colapsado y el riesgo de un déficit de medicamentos y oxígeno, diferentes instituciones ya han pedido ayuda internacional.  Otros países, como Bolivia y Venezuela, están llevando a cabo medidas de contención con cierres de fronteras.

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