Las últimas elecciones generales del 28 de abril dieron lugar a un Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con 123 escaños, holgada mayoría parlamentaria y casi el doble de votos que el Partido Popular (PP), el segundo partido más votado con 66 escaños. Sin embargo, el PSOE no ha sido capaz de reunir los apoyos necesarios para formar un gobierno e investir al presidente en funciones Pedro Sánchez. Por lo tanto, el 24 de septiembre, día en que se acabó el plazo para pactar, las Cortes fueron disueltas por el Rey y unas nuevas elecciones generales fueron convocadas para este venidero 10 de noviembre.

Escribo este artículo a 5 de noviembre, exactamente 5 días antes del 10N. La aún reciente irrupción de Vox en el panorama político español, la tan esperada sentencia del ‘procés’ del Tribunal Supremo por parte de la población española, así como las consecuentes revueltas y disturbios que se han sembrado en Cataluña hasta el día de hoy o la exhumación del cuerpo de Franco del Valle de los Caídos: han sido eventos de gran importancia política y probablemente histórica, que han vertebrado de forma notable esta campaña electoral. Por ejemplo, mientras Vox se contenía módicamente ante la exhumación de Franco para evitar que se le identificara con el franquismo, tanto el PP como Ciudadanos le restaban la importancia dada por el PSOE, y acusaban a Pedro Sánchez de estar llevándola a cabo por motivos puramente electoralistas.

Ayer lunes era el último día en el cual se podían publicar encuestas y sondeos acerca de las elecciones en cuestión, y las últimas apuntan que España no saldrá del bloque político en el que lleva instalado desde más tiempo del que a los españoles les gustaría. Aparentemente, todos los partidos estarán muy lejos de la mayoría absoluta (176 escaños). Según RTVE:

“Aunque las elecciones las ganaría de nuevo el PSOE, el bloque de la derecha obtendría más escaños, según cuatro de los cinco sondeos publicados”.

Por otro lado, el periódico El Mundo cree que el bloque de las izquierdas, PSOE, Unidas Podemos y Más País, ganará de nuevo en escaños a la derecha.

La indecisión es otra de las lacras que la clase política española debe combatir si quiere incrementar su presencia en el Congreso de los Diputados. En principio, el debate electoral de ayer emitido en Antena 3 y organizado por la Academia de Televisión en el que los 5 principales candidatos se batieron sobre 5 bloques de discusión: cohesión de España, política económica, políticas sociales e igualdad, calidad democrática y política internacional. Algunos de los momentos más tensos y destacados por los medios de comunicación son las preguntas sin respuesta de Casado a Sánchez sobre si es Cataluña una nación, los ataques por parte de Rivera e Iglesias a Casado por la corrupción del PP y las alusiones de Rivera al pasado político de Abascal. En base a las intervenciones de los candidatos en todos los bloques, puede concluirse que urge atajar el problema del independentismo catalán ya que impregna casi todos los aspectos del funcionamiento del Estado. Según las encuestas, Santiago Abascal habría sido el ganador del debate y Albert Rivera el perdedor, provocando la caída de Ciudadanos en escaños, descartando aún más la posibilidad de un gobierno de coalición entre PSOE y Ciudadanos y agudizando más el bloqueo político.

Al margen de las variaciones en el número de escaños de cada partido político, los españoles esperan que, ya sea el bloque de derechas o el de izquierdas, un bloque logre obtener la mayoría parlamentaria para acabar con una incertidumbre política que empieza a convertirse en endémica desde que el multipartidismo llegó a España.